Los deprime no trabajar

febrero 24, 2008 at 2:18 am Deja un comentario

El desempleo impacta en la autoestima de los hombres debido a su rol de proveedores.

uando un hombre pierde su trabajo suele verse invadido por un sentimiento de enojo por tratarse, casi siempre, de algo inesperado. Inmediatamente después aparece la incertidumbre al no saber qué va a pasar si deja de llevar dinero a casa.

En general, al hombre le cuesta trabajo hablar de estas sensaciones, lo que hace que la pérdida de trabajo se traduzca en depresión.

Más que una incapacidad, se trata de una inhabilidad para dar un nombre al sentimiento que están experimentando, explica Cristina Sánchez, maestra en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Difícilmente un varón va a expresar que se siente temeroso o inseguro frente a su futuro inmediato, es difícil que lo reconozca”.

“Culturalmente, se le enseña que su vida emocional debe ser negada, no reconocida, y por ello no saben decir cómo se están sintiendo; entonces lo actúan, buscan oportunidades para descargar el enojo y la frustración generadas por el desempleo, por lo que algunos se vuelven violentos”, dice la también psicoterapeuta.

Para que el hombre retome la confianza en sí mismo y tome una decisión respecto a cómo quiere seguir viviendo, la familia, principalmente la pareja, debe ofrecerle todo su apoyo, comenta la psicóloga española Ginette Lespine en Superar el desempleo en familia.

Un rol que la sociedad ha asignado a los hombres es el de proveedor. De ahí que quienes cumplen con ese papel den al trabajo un valor monetario y emocional. El trabajo es su fuente de su autoestima al hacerlos sentir útiles y productivos.

“Cuando los varones llegan a determinada edad, se espera que sean hombres empleados. En la sociedad de consumo en que vivimos entre más importante sea su empleo se considerará más exitoso y más reconocido”, asegura Sánchez.

“El modelo de éxito actual es ganar mucho dinero y destacarse en el trabajo; por ello [hombres y mujeres] invertimos en él mucho de nosotros: tiempo, energía, sentimientos”, refiere Lespine.

Entonces, cuando pierde el empleo, el hombre se siente poco valorado y angustiado porque está dejando de cumplir con el rol cultural asignado.

El impacto del desempleo es menor en las parejas en las que el rol de proveedor no es exclusivo del hombre.

“Un estudio de 15 años de Asunción Lara, psiquiatra del Instituto Nacional de Psiquiatría de México, sobre el cumplimiento de los roles femeninos y masculinos, reveló que quienes no asumen rígidamente su rol tienen más salud mental”, comenta Sánchez.

Una recomendación de la psicóloga es que el hombre tenga siempre presente la posibilidad latente de perder el empleo.

También aconseja “asumir que no es tan grave dejar de ser el proveedor de la casa y si pierde el empleo y la pareja está trabajando, bajo un común acuerdo, permitirse que sea ella quien se convierta en proveedora económica; pueden intercambiar los papeles que socialmente se les han asignado”, sugiere Sánchez.

Las expertas coinciden en que la expresión verbal de lo que sienten es el mejor inicio para empezar a dar sentido a algo que para el desempleado no tiene explicación.

“Al igual que las víctimas de accidentes o atentados, por ejemplo, la emoción que se siente en el momento del impacto es tan fuerte que a veces impide pensar”, escribe Lespine.

Sánchez propone “hacer juntas de familia, donde se promueva la expresión de los sentimientos”. También aconseja a las mujeres apoyar a su pareja “porque hemos sido entrenadas para identificar más fácilmente nuestros sentimientos y nos podemos imaginar cómo se siente la pareja desempleada y preguntarle para que empiece a hablar”.

Se debe evitar presionar al desempleado y respetar su período de duelo, porque es válido que esté triste algún tiempo, sobre todo si el hombre se ve desocupado alrededor de los 40 y 45 años.

“Cuando se acerca la edad de la madurez, el desempleo se vive a menudo como el golpe de gracia que pone fin a la vida profesional antes de tiempo. No obstante, es posible recuperarse en cualquier etapa de la existencia… siempre que estemos convencidos de ello”, concluye Lespine.

¡Cuidado!

Estas conductas pueden ser señales de un estado depresivo mayor, por lo que es necesario pedir ayuda a un terapeuta.

Beber alcohol más de lo habitual.

Manejar a alta velocidad y buscar situaciones absurdas al conducir.

Reaccionar violentamente ante hechos que no lo ameritan.

Permanecer en casa por varios días, sin hacer nada.

Dejar de bañarse y arreglarse.


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