Valores sociales como la simpatía, el encanto, la buena relación con los demás son elementos que hace de algunas personas excelentes compañeros de trabajo, cualidades que les ayudan a destacar y a ser estimados por los jefes que les aúpan hasta puestos de mayor responsabilidad.

Sin embargo, su buena actitud, en ocasiones se puede transformar en acritud y perversión cuando alcanzan el poder.

De amigo a desconocido

La sorpresa es el primer toque de atención que nos pone en alerta. El compañero de mesa, quizá el amigo, se transforma en un ser desconocido en el momento en el que toca el poder, y la persona divertida y afable pasa a ser egoísta, narcisista, iracunda y manipuladora, lo que el profesor, Iñaki Piñuel, denomina “psicópatas organizativos”. Piñuel es psicólogo y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares (España) y autor del primer libro en español sobre el mobbing (acoso laboral), además ha sido director de Recursos Humanos de varias compañías del sector de alta tecnología. El profesor analiza en el libro Mi jefe es un psicópata los roles organizativos como potentes mecanismos modificadores de la psicología de los individuos y estrategias de algunos seres humanos para escalar en el poder mediante todo tipo de manipulaciones, mentiras y chantajes.
No están locos “Cuando hablamos de psicópatas no nos referimos a personas delirantes, ni con una alteración de la realidad que les hace vivir en un mundo ajeno al de los demás”, comenta Piñuel. El autor del libro argumenta que hay pruebas cómo personas absolutamente normales y sin patologías mentales el poder las convierte en poco tiempo en personajes terribles en sus relaciones con los demás.
Anuncios