Cra. María Laura Melino (*)

Los activos intangibles, son parte importante del valor de mercado de las empresas.

En un mundo donde las tecnologías han producido una comoditización en muchos de los productos y servicios que las empresas ofrecen, el elemento diferenciador lo otorga siempre, los diferentes valores intangibles de las organizaciones. Pero. ¿Qué son los activos intangibles?.


Se trata de un conjunto de bienes inmateriales, expresados en derechos, valores, competencias, calificaciones o privilegios que otorgan ventajas competitivas en el mercado. Capaces de contribuir en el aumento de utilidades, por medio de su empleo en una vida organizacional ordenada, el mejor ejemplo es el valor de la marca.

¿Cuánto valen esas ocho letras, separadas por un guión, que conforman la denominación de la mayor empresa de refrescos carbonatados del mundo, si pensamos en Coca-Cola.

Hoy, los mercados financieros asignan cada vez más valor económico al capital intelectual, pues entienden que la diferencia no esta dada por los factores de producción, sino en gran medida por el potencial intelectual de las personas que conforman una organización. Por su parte, una nueva categoría de consumidores, cada vez más sofisticados, privilegian hacer sentir su poder eligiendo empresas que presentan un ejercicio de acciones socialmente responsables con sus públicos internos y externos.

Estudios realizados en nuestro país, por la organización ComunicaRSE, revelan que el 91% de los encuestados están a favor que las empresas comuniquen sus acciones de responsabilidad corporativa; en tanto que el 83% afirmó no consumir productos de empresas irresponsables socialmente.

Concretamente, en el ámbito del management del capital humano, debemos tener en cuenta la necesidad de trabajar sobre los siguientes activos intangibles: educación, calificaciones, conocimiento de la tarea y competencias personales y sociales.

En este marco, las empresas deben comenzar a crear, potenciar y gestionar sus activos intangibles. Atender a políticas de comunicación, clima organizacional, programas motivacionales y de generación de pertenencia, afianzamiento de la cultura corporativa, desarrollando liderazgos relacionales o programas de capacitación y formación, pues son elementales para no perder competitividad , y por ende, réditos de negocios.
Como afirmara Roberto Goizueta, ex CEO de The Coca-Cola Company, “Mi trabajo es hacer ricos a los accionistas”.

Si el trabajo de todo ejecutivo es generar valor para los accionistas, no pueden descuidar la gestión de los intangibles. En este marco será necesario contar con un programa de gestión del conocimiento que permita dar sustento a la estrategia de negocios.

Para estos contextos, la figura del responsable de recursos humanos adquiere una función trascendental. El perfil del profesional que ocupe el área, debe orientar y generar una “sinergia estratégica” con los activos humanos de la empresa, donde su capacidad de empatía juega un rol fundamental.

Una eficiente gestión del capital humano, debe buscar siempre, la generación de altos niveles de compenetración con la visión organizacional, potenciando el sentido de pertenencia y la aceptación transversal de los objetivos por parte de todos los miembros de la organización. Un fuerte compromiso e identificación del empleado con la organización, potencia a su vez, el sentido de pertenencia y actúa como barrera ante posibles acciones de Head Hunting por parte de competidores.
Así, reteniendo el talento humano, estaremos generando mayores niveles de rentabilidad empresaria.

(*) La autora es Gerente General de Consultores de Empresas S.R.L. Contadora Pública Nacional (UNL) y Magíster en Administración de Empresas (Universidad Católica de Córdoba).


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