Más que un entrenador de ejecutivos…

febrero 8, 2009 at 12:26 am Deja un comentario

El método del couching busca el crecimiento interno de cada persona a través de una revaloración.



Cuando el crecimiento de una empresa supera al desempeño de su personal o peor aun, se ve afectado por la incapacidad para tomar decisiones y se encuentran bloqueados los canales de comunicación, la asesoría de un couch puede ser la solución.

Empresas que focalizan problemas entre sus ejecutivos quienes son altamente competitivos pero generan un hostil ambiente laboral, titubean en momentos claves, no son capaces de controlar a su equipo de trabajo o limitan sus capacidades al no saber aplicarlas e incluso desconocerlas, son el tipo de personas idóneas para ser asesoradas.

Distinto a los procedimientos que dominaron la década de los ochenta, donde el liderazgo y la motivación eran el eje de la integración laboral de forma grupal y se aplicaban las técnicas de otros sin dar identidad al individuo, el método del couching busca el crecimiento interno de cada persona a través de una revaloración, como explica Erika Ruíz, ejecutiva de IPAE Consultores.

“Es un método particular basado en el apoyo a alguien para que libere su potencial y hacer óptimo su desempeño. La función de un couch no es decirle al ejecutivo lo que debe hacer, sino ponerle ante él las causas y efectos en la toma de decisiones que pueden surgir dentro su clima laboral y que merman las relaciones interpersonales”.

Existen tres tipos de couching definidos como: ontológico, basado en la experiencia de vida y creencias, el conductual que se enfoca a la modificación de actitudes y el confrontativo, enfocado para los ejecutivos por explorar las formas de liderar.

La experta en imagen pública, delimita la labor a realizar, no somos terapistas, sólo movemos al individuo. El método busca confrontarlo consigo mismo y hacerle responsable de sus acciones, palabras, tonos de voz e incluso de su comunicación no verbal expresada en gestos, miradas y posturas.

Quien recibe el coaching, no aprende nada de quien se lo da, sino de sí mismo, por lo que representa una investigación introspectiva pues fomenta la potencialidad tanto en el ámbito personal como en el laboral lo cual sanea su relación con otros individuos.

“La idea no es generar dependencia sino conciencia, ésta se da de acuerdo a la experiencia y motivación de cada persona, por lo tanto no pretende quitar responsabilidades ni decidir por otros, sólo crea caos en la mente para buscar soluciones”.

La reflexión del problema, delimitar el escenario y distinguir cómo surge, quién lo detona y ver lo que genera es la labor del Couch analizando al individuo, sus mecanismos de defensa y proceder, entre otros factores que le permitan encaminar, orienta y hacer que su cliente solucione las cosas por méritos propios.

Los departamentos que más lo solicitan son Recursos Humanos y Relaciones Públicas, donde, contrario a su naturaleza, la comunicación se ve obstaculizada por diversos factores como miedo, egoísmo, envidia o soberbia principalmente.

Para Erika Ruiz, el couch busca inmediates ante las situaciones complejas y el actuar del individuo a nivel personal que se traslada al laboral e interpersonal, todo se centra en explorar y detonar un crecimiento interno que, en muchas ocasiones fuera de la consulta inferida por la empresa, la buscan los ejecutivos en solitario para ir más allá del ámbito laboral.

“Muchos altos ejecutivos de cualquier tipo de empresa, buscan esta ayuda fuera de su oficina, por ejemplo, quines necesitan mayor autoestima, indagar en sus potencialidades o más personal aún, quien desea encontrar esposa y procrear hijos pero no encuentra la forma de relacionarse con el sexo opuesto sin tener claro primero cómo es y qué espera de una pareja”.

La sociedad, creencias religiosas o preferencias políticas, son agentes de análisis para el Couch quien debe analizar al detalle el comportamiento del solicitante para aplicar las técnicas, ejercicios y vertientes necesarias.

Actualmente, diversas empresas que buscan mayor competitividad utilizan este método que puede durar de 3 meses a un máximo 1 año para evitar dependencia, donde los costos pueden ir de los 400 a los 800 por individuo, por proyecto de 10 ejecutivos oscila entre 30 y 40 mil pesos o se cobra por porcentaje de lo que se logre si se trata de una compañía con metas enfocadas a ventas.

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