Invertir en el cerebro es un buen negocio

febrero 23, 2009 at 1:54 am Deja un comentario

Frente a las turbulencias financieras del mundo, empleados y ejecutivos están pendientes de lo que sucederá con la economía.



La crisis de la economía mundial modifica los hábitos y las conductas en el mercado laboral, tanto los del simple trabajador, que ve peligrar su poder adquisitivo, hasta el del más encumbrado ejecutivo, que debe tomar decisiones que, sin lugar a dudas, son riesgosas. En estos tiempos, todos somos economistas. Un gerente puede ser una persona “financieramente experimentada”, que maneja información del mercado, con experiencia en transacciones financieras, capaz de analizar y vincular datos, anticipar tendencias y tomar decisiones basadas en sus conclusiones y pronósticos.

Es probable que ese ejecutivo esté en condiciones de brindar algunas sugerencias para tener éxito financiero, a partir de su experiencia. Con certeza tendrá una idea del valor de sus activos. ¿Pero sabrá cuál es el valor que le da a su capital más importante: su cerebro?, plantea Claudia Castellanos, directora de la consultora Latincoaching.com.

“Independientemente del nivel de efectividad financiera que tenga, la pregunta pasa por saber cuánto conoce acerca del funcionamiento de su propio centro de decisiones, es decir: de su cerebro -y su sistema nervioso”, indica la especialista consultada por LA GACETA. Y esto va desde establecer la influencia de las emociones a la hora de comprar, vender o mantener papeles del mercado y qué datos sensoriales permitirán medir la aversión al riesgo.


Un simple concepto

Biológicamente, el cerebro (parte del encéfalo) es el centro supervisor del sistema nervioso: una red de tejidos especializada, compuesta principalmente por neuronas -células que se encuentran conectadas entre sí de manera compleja-, que tienen la propiedad de coordinar múltiples funciones en el organismo, formando una red estructural 100 veces más compleja que la red telefónica mundial. El cerebro procesa la información sensorial, controla y coordina el movimiento y el comportamiento. Es responsable de la cognición, las emociones, la memoria y el aprendizaje. La capacidad de procesamiento y almacenamiento de un cerebro humano estándar supera a las mejores computadoras de hoy en día.

Muchos científicos consideran que un cerebro con más conexiones neuronales, puede desarrollar mayor inteligencia que uno con mayor número de neuronas. El neurocientífico Damasio fue el que concluyó que la primera información que llega al cerebro en cada decisión es emocional, inconsciente, y que sólo después se elabora y racionaliza, para decidir de la forma más adecuada.

Estas conclusiones, ¿chocan contra las creencias generalizadas de que en el mundo de las finanzas se debe tener “la mente fría” y actuar lejos de la influencia de las emociones? “Muchas personas se consideran racionales, ‘mentales’, y dicen no permitir que las emociones ‘interfieran’ en sus decisiones -más aún en las que conciernen a sus negocios-. No obstante, como seres humanos que somos, nos es imposible no emocionarnos en algún grado”, indica Castellanos, master en Administracion de Empresas y Recursos Humanos.

¿Significa esto que el índice de inflación que leemos en el diario, nos genera una respuesta emocional que influye en el comportamiento financiero? “Las nuevas investigaciones indican que mucho antes de ser capaces de tomar una decisión ‘racional’ acerca del presente y del futuro de nuestras inversiones, nuestro cerebro ha disparado una respuesta emocional instintiva prosupervivencia. “Mientras más entrenemos al cerebro para disminuir la influencia de las emociones intensas (miedo, codicia, rabia, pánico o melancolía), mayor ventaja podremos obtener como inversores”, señala la especialista. Si es gracias a nuestro cerebro que somos capaces de nuestra supervivencia (incluida la financiera) ¿vale la pena invertir en él? “Mi opinión es que sí. Cuidar y prevenir nuestra salud cerebral parece ser una buena decisión, una buena inversión”, puntualiza Castellanos.


Cómo alimentarlo

El gerontólogo Luis Presti recomienda cuidar la alimentación siguiendo dietas bajas en colesterol y comer de manera habitual bananas, naranjas, verduras, hortalizas, pan integral, hígado, frutas y aquellos nutrientes ricos en ácido fólico. Hay que tener en cuenta que el consumo de energía del cerebro, con relación al resto del cuerpo es del 20%. El caminar unos tres kilómetros por día es tan saludable para el cuerpo como para el cerebro y la mente. Es bueno que se aprenda algo nuevo cada día (órgano que no trabaja, se atrofia). “El trabajo nos ayuda a sentirnos útiles y relevantes. Si es estimulante, nos ayudará a mantener la agilidad mental”, enseña Presti.

“Se aconseja tener siempre a disposición una válvula de escape, algún pasatiempo o actividad que nos guste (arte, música, juegos, deportes, etc.), y compartir tiempo y experiencias con amistades o compañeros”, sugiere a su vez la directora de Latincoaching. En tiempos de crisis, el cerebro es el capital que hay que preservar para superar los contratiempos en el trabajo y en la vida cotidiana.

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